Iniciamos la caminata por una senda de tierra con pendiente ascendente, conocida como la ruta de los plátanos de sombra. Es la entrada a la Finca de la Concepción, situada a las afueras de Málaga, un billete de ida a la felicidad. Las sensaciones al entrar siempre son las mismas: te llenas de vida, de energía, rodeado de gigantes especies centenarias que te cobijan y parecen observarte, envuelto en un sonido indeterminado y confuso que proviene del frondoso jardín tropical.

Los plátano de sombra, árboles fornidos y elegantes, se mantienen inclinados de este a oeste, adoptando esta forma por su búsqueda constante de la luz del sol. Como por arte de magia, han creado con los años una maraña de ramas y hojas espectacular, siendo el prefacio ideal de la visita.
Caminado hacia el interior, vemos como el tono violeta es ahora dueño del viejo cenador, y un agradable olor, similar a la vainilla, reina a su alrededor. Todo es culpa de la glicinia, una planta que acompaña a la pérgola desde hace mas de 150 años y que todas las primaveras le obsequia con hermosas flores en grandes racimos colgantes.
La glicinia es también conocida como "trepadora asesina", y siempre que pronuncio estas dos palabras al explicarla, suele despertar un gran interés en todos los asistentes. Resulta que esta especie, originaria de Asia, es un arbusto trepador que cuando encuentra una estructura a la que anclarse (en este caso, la base del cenador), la rodea y ejerce tal presión sobre ella que termina estrangulándola y deformándola. Paseando bajo el cenador, encontraremos algunas columnas de acero que actúan como base totalmente desfiguradas por culpa del robusto tronco de la planta. Tan bella, y tan salvaje.
Más info: Finca la Concepción, Glicinia
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