jueves, noviembre 19

Agua contra acero.

Viaje al País Vasco español y francés. Primavera 2004.

Sopla el viento con fuerza esta mañana. Golpes de aire huracanados envisten con todo aquello que se cruza en su camino. El Cantábrico continua enojado, embravecido, azotando las rocas que sobresalen de sus profundidades. Diminutas gotas de agua llegan a mi cara, producidas por el estallido que produce el enfrentamiento entre el líquido y el sólido. Con la playa de La Concha de fondo, el resultado es una anarquía de sensaciones sorprendente.

Varias esculturas enriquecen más aún la visión. Están incrustadas en la roca y mantienen una constante lucha con la naturaleza. Existió una vez un mago por estas tierras, llamado Chillida, que con tres golpes de su varita hizo aflorar arte de aquel lugar, enemistando para siempre al agua con el acero y regalando a San Sebastián un espectáculo privilegiado. El Peine del Viento, como así lo bautizó, provoca fascinación.




Más info: Eduardo Chillida, Peine del Viento

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