Ataviados con ropa cómoda y cámara de fotos, no había mapa capaz de guiarnos a través de aquella maraña de callejones estrechos y empinados, tapizados por una alfombra de piedras, pulidas con el paso de los años. Mientras nos dirigíamos a la Plaza del Ayuntamiento, hermosas sinagogas, armaduras empuñando espadas en llamativos escaparates y rústicas casitas nos servían de aperitivo, y una vez en la plaza, el templo nos dio la bienvenida recibiéndonos con todo su esplendor.
Siendo, junto con la de Sevilla, una de las más grandes de España, la Catedral Santa María de Toledo fue terminada en el año 1493, destacando su estilo gótico modelado sobre roca blanca. Bajo su alargada sombra, mi inseparable compañera empezó a utilizar su cámara sin descanso, mimando y cuidando instantáneas como si fueran las últimas, buscando el enfoque perfecto, y siempre regalando una sonrisa al final de cada fotografía.
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