No habíamos sido invitados a esa fiesta de graduación, pero allí estábamos. La mañana en Dublín era muy fría aunque soleada, y bajo la luz de aquel tímido sol de invierno, jóvenes ataviados con largas capas negras y birretes mostraban una sonrisa nerviosa a familiares y amigos, que les rodeaban y agasajaban con orgullo. Hoy el Parliament Square del Trinity College se vestía de gala, y bajo la sombra del alto Campanario, todos los alumnos esperaban con ansiedad el momento de entrar a la Capilla.
Entre tanta celebración, preguntamos a una joven canadiense donde se situaba la antigua biblioteca, considerada una de las 1000 maravillas del mundo. Amablemente, nos acompañó hasta la puerta, dejando atrás preciosos jardines escoltados por vetustos edificios de ladrillo rojo. La entrada daba a una tienda donde, por 9 euros, accedimos al interior de un pequeño museo lleno de viejos manuscritos y libros, elaborados muchos de ellos con hermosa caligrafía celta, considerados auténticos tesoros.
Subiendo unas escaleras, nos adentramos en la biblioteca, el corazón de la universidad más antigua de Irlanda. El silencio era la mejor forma de expresar la admiración que desprende esta sala. La espectacular Long Room (sala alargada) mide 64 metros y alberga 200000 libros de todas las épocas, bustos de mármol de eruditos y el arpa más antigua del país. Sólo esta permitido pasear por la planta baja, y el personal de seguridad vigilaba que las cámaras fotográficas permanecieran dentro de sus fundas.
- Nos contentaremos con las fotos de internet - le comentaba a mi amigo Armando, al tiempo que intentaba retener para siempre en la retina aquella habitación.
Y así fue. Una foto de internet cerrando una visita inolvidable.

Más info: Trinity College, Libro de Kells
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