Hacia tiempo que quería hablarles de este lugar, posiblemente desde que empecé a escribir aquí. Hoy, el día que más agobiado me encuentro, cuanto más trabajo tengo, es el día que ha elegido mi mente para regresar al Edem.
Quiero hablarles de mi paraíso, de mi lugar de retiro, donde voy siempre que necesito encontrarme conmigo mismo. Sólo necesito cerrar los ojos, cerrarlos y escuchar el estruendo del agua chocar contra las rocas, un grito de la naturaleza acentuado por el eco. Mientras los rayos de sol del atardecer intentan atravesar la densa cortina de agua, un hermoso arco iris recorre la gruta de punta a punta. El cuerpo no para de empaparse de las miles de minúsculas gotas que surgen del fondo de la cascada, y a lo lejos, hacia el exterior, entre el verde más colorido que jamás he visto, diminutas figuras intentan acceder hasta donde me sitúo por angostos caminos de tierra. Todos quieren llegar allí, detrás de aquella enorme cascada donde pierdes la noción del tiempo, donde lo importante es mojarte, jugar con el sol y reírte de la vida.
Al sur de Islandia se encuentra Seljalandsfoss, una de las cascadas más famosas de la isla, con 60 metros de caía de agua. Relájense, cierren los ojos y sitúense detrás de la catarata. No he conocido desde ahora lugar que proporcione mayor felicidad.
Más info: Seljalandsfoss, Fotos detrás de cascadas
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