Estaba tocando el cielo de Europa con la yema de los dedos. A través de las cristaleras podía ver toda Berlín, con sus edificios más emblemáticos, sus parques, su río... Desde el mirador de Fernsehturm (en alemán, Torre de televisión) lo podía ver todo, su altura permitía ese capricho. Construida en 1969 por la extinta República Democrática Alemana (RDA), sus 365 metros fueron usados por este gobierno como símbolo de la Berlín Oriental.
Ya en su base me sorprendió. La planta baja, donde se sitúan las taquillas, tiene adornada sus paredes con las construcciones más altas del planeta (entre ellas han creado su propia asociación). Después de esperar 20 minutos de cola y pagar la entrada (unos 10 euros), pasamos por un control de seguridad y accedimos a uno de los dos ascensores que llevan al mirador y el restaurante, a 204 metros de altura, el punto más alto al que los turistas les está permitido llegar. Una de las cosas que se te quedan grabadas al visitar la torre es la velocidad del ascensor: cuarenta segundos tarda en subir los 204 metros.
- Creo que gira hacia la derecha – le dije a mi hermano y Anna quedándome totalmente quieto y fijando la mirada en un punto.
- No, a la izquierda – dijo mi hermano.
- ¡Que no, a la derecha! Fíjate bien.
- Creo que Guillermo tiene razón, es a la izquierda – dijo Anna.
Más info: Fernsehturm, Los edificios más altos de Europa
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