martes, marzo 9

A este parque no le falta de "na".

Viaje a Irlanda. Otoño 2009.

Nos colocamos justo debajo del obelisco, ese que llevábamos viendo todo el día desde diversos puntos de la ciudad. Sus 63 metros de altura parecían rayar el cielo azul y amedrentaban a todo el que se acercaba; levantabas la vista y terminabas exclamando alguna barbaridad. Sobre una impresionante alfombra verde, el monumento Wellington Testimonial se distinguía poderoso entre árboles centenarios.


Aquel mediodía Phoenix Park se mantenía en calma, prácticamente sin visitantes, salvo nosotros y algún furtivo corredor que intentaba perder unos kilos. Mirabas para la derecha, mirabas para la izquierda, y sólo encontrabas vegetación, enormes extensiones verdes de terreno salpicadas por bancos de madera vacíos y oscuras farolas. Y tranquilidad. Mucha tranquilidad.



Cerca de allí, dentro del parque, se situaba el zoológico de Dublín, uno de los más antiguos del mundo. Según he leído, cuando abrió sus puertas en 1830 contaba con un jabalí, y la entrada costaba el equivalente a un duro. Años más tarde este zoo se haría famoso por ser el lugar de nacimiento del león de las películas de la MGM.

Phoenix Park es el parque urbano más grande de Europa, con más de 700 hectáreas. Recibe ese nombre por un manantial que nace en el terreno (resulta que Phoenix viene del gaélico Fionn Uisce, que significa “agua clara”). Es cinco veces mayor que el londinense Hyde Park, y más del doble que el neoyorquino Central Park. Además de todo lo dicho, alberga campos de fútbol gaélico, burling y polo, sendas para correr y carriles para bicicletas, instalaciones hípicas e incluso una pista para carreras de coches. No le falta de nada.


Más info: Phoenix Park, Ave Fénix

No hay comentarios:

Publicar un comentario